El pasillo.
De fronteras caminaba y cuando me di cuenta me encontré solo y aislado en un lugar...
<< Soy víctima de un dios
frágil temperamental
que en vez de rezar por mi
se fue a bailar
a la disco de un lugar
quiso mi disfraz
vivir como un mortal
como no logro, matarme
me regalo, una visión particular >>
"Babasónicos, el loco"
Al caminar se deslumbraba la mezcla perfecta: el pelo chocando con el viento y la sonrisa perfecta de lado a lado. Todo esto se complementaba aún más con la camisa bien estirada, la corbata en su debido lugar y con su debido nudo, la chaqueta con un planchado perfecto, el pantalón bien estirado en el cual se notaba la linea donde se doblaba para planchar y, para finalizar, con los zapatos lustrados y brillantes.
A medida que avanzaba por la calle, en ida a su trabajo,se encontraba con raras situaciones: toda la gente que pasaba estaba de blanco y lo miraban con cara de pena, como si fuera un perfecto extraño, y al pasar una de las tantas personas, le dijo: recuerde caballero que usted es...
dejando la palabra en una precisa y adecuada reticencia; continuó caminando.
Siempre soñó con la vida que vivía con el trabajo, la esposa, los hijos que tenía; según él, era todo muy dechado en su casa y en su trabajo.
Avanzaba en un camino largo donde cada ciertos metros se encontraban casas o lugares, ahí dentro se escuchaban los peores gritos y cuando esto ocurría acudía gente en ayuda de las personas que soltaban aquel grito.
De fondo se escuchó un timbre, ruido que a él le pareció familiar y a la vez extraño, y empezó a mirar a su alrededor y toda la gente se alarmó tanto con el timbre, que a apreciación de él, se devolvían a sus casas.
Después de aquellos hechos "extraños" se sobresaltó con la presencia de dos hombres, también vestidos de blanco, que notoriamente venían en busca de su persona y ya se encontraban a metros tras él. Empezó a apurar el paso, después de dos pasos rápido comenzaba a correr, aunque nunca fue rápido y cuando corría lo hacia de manera defectuosa, los hombres al ver que el tipo empezó ya a correr ellos no les quedó otra que hacer lo mismo. Llegaron a su lado, el hombre se detuvo, y ambos como si se hubiesen puesto de acuerdo dijeron al unisono: ¿Para dónde vas enfermo?!, tomándolo en ese instante por el abrazo a dicho tipo.
Bastaron aquellas palabras o, más bien dicho, aquella pregunta para que el tipo despertara un estado incontrolable, donde pataleaba, gritaba, mordía, movía su cuerpo descontroladamente. Los hombres sólo atinaron a decir: REFUERZOS!, MÁS REFUERZOS!.
El individuo no se encontraba en una calle, precisamente, menos en ida a su trabajo; si con la ropa descrita, pero no con esposa y con hijas. Aquel pasadillo, aquellas puertas , casas o lugares donde se escuchaba gritos y las personas "extrañas" de blanco pertenecían a una maravillosa descripción de un manicomio, él se encontraba ahí, enfermo con esquizofrenia desde hace ya 2 años donde cuerdo ya no estaba y aunque quisiera volver a su vida casi perfecta, porque así lo era, ya no podía. Su esposa y sus hijas fueron asesinadas por un criminal y él al llegar de su trabajo con la camisa bien estirada, la corbata en su debido lugar y con su debido nudo, la chaqueta con un planchado perfecto, el pantalón bien estirado en el cual se notaba la linea donde se doblaba para planchar y, para finalizar, con los zapatos lustrados y brillantes Las encontró muertas y ese fue su último momento de total lucidez.
<< Soy víctima de un dios
díscolo y muy singular
que a su antojo fiel
me arrebato
a mi mujer >>
"Babasónicos, el loco"
<< Soy víctima de un dios
frágil temperamental
que en vez de rezar por mi
se fue a bailar
a la disco de un lugar
quiso mi disfraz
vivir como un mortal
como no logro, matarme
me regalo, una visión particular >>
"Babasónicos, el loco"
Al caminar se deslumbraba la mezcla perfecta: el pelo chocando con el viento y la sonrisa perfecta de lado a lado. Todo esto se complementaba aún más con la camisa bien estirada, la corbata en su debido lugar y con su debido nudo, la chaqueta con un planchado perfecto, el pantalón bien estirado en el cual se notaba la linea donde se doblaba para planchar y, para finalizar, con los zapatos lustrados y brillantes.
A medida que avanzaba por la calle, en ida a su trabajo,se encontraba con raras situaciones: toda la gente que pasaba estaba de blanco y lo miraban con cara de pena, como si fuera un perfecto extraño, y al pasar una de las tantas personas, le dijo: recuerde caballero que usted es...
dejando la palabra en una precisa y adecuada reticencia; continuó caminando.
Siempre soñó con la vida que vivía con el trabajo, la esposa, los hijos que tenía; según él, era todo muy dechado en su casa y en su trabajo.
Avanzaba en un camino largo donde cada ciertos metros se encontraban casas o lugares, ahí dentro se escuchaban los peores gritos y cuando esto ocurría acudía gente en ayuda de las personas que soltaban aquel grito.
De fondo se escuchó un timbre, ruido que a él le pareció familiar y a la vez extraño, y empezó a mirar a su alrededor y toda la gente se alarmó tanto con el timbre, que a apreciación de él, se devolvían a sus casas.
Después de aquellos hechos "extraños" se sobresaltó con la presencia de dos hombres, también vestidos de blanco, que notoriamente venían en busca de su persona y ya se encontraban a metros tras él. Empezó a apurar el paso, después de dos pasos rápido comenzaba a correr, aunque nunca fue rápido y cuando corría lo hacia de manera defectuosa, los hombres al ver que el tipo empezó ya a correr ellos no les quedó otra que hacer lo mismo. Llegaron a su lado, el hombre se detuvo, y ambos como si se hubiesen puesto de acuerdo dijeron al unisono: ¿Para dónde vas enfermo?!, tomándolo en ese instante por el abrazo a dicho tipo.
Bastaron aquellas palabras o, más bien dicho, aquella pregunta para que el tipo despertara un estado incontrolable, donde pataleaba, gritaba, mordía, movía su cuerpo descontroladamente. Los hombres sólo atinaron a decir: REFUERZOS!, MÁS REFUERZOS!.
El individuo no se encontraba en una calle, precisamente, menos en ida a su trabajo; si con la ropa descrita, pero no con esposa y con hijas. Aquel pasadillo, aquellas puertas , casas o lugares donde se escuchaba gritos y las personas "extrañas" de blanco pertenecían a una maravillosa descripción de un manicomio, él se encontraba ahí, enfermo con esquizofrenia desde hace ya 2 años donde cuerdo ya no estaba y aunque quisiera volver a su vida casi perfecta, porque así lo era, ya no podía. Su esposa y sus hijas fueron asesinadas por un criminal y él al llegar de su trabajo con la camisa bien estirada, la corbata en su debido lugar y con su debido nudo, la chaqueta con un planchado perfecto, el pantalón bien estirado en el cual se notaba la linea donde se doblaba para planchar y, para finalizar, con los zapatos lustrados y brillantes Las encontró muertas y ese fue su último momento de total lucidez.
<< Soy víctima de un dios
díscolo y muy singular
que a su antojo fiel
me arrebato
a mi mujer >>
"Babasónicos, el loco"
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