Oscuridad

<< Confías en tus sentidos. ¿O no?. >>

Giré, avancé a la cocina. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve. Cada
paso rechinaba en el viejo piso flotante.
Sabía que debía actuar así cuando ocurría algo no debido en mi casa. Los ruidos eran continuos, no me gustaban. No por ser ciego puedo ser menos astuto que la o las personas que metían ruido en casa.
Tenía el cuchillo en la mano. Listo para la ocasión. La venda, que recorría y giraba todo mi cerebro en 360 grados; me molestaba, no obstante a la misma vez lo sentía como muestra de la guerra que vivía.
De un instante a otro no sentí nada, todo se volvió como de costumbre: en el silencio más profundo y en la oscuridad de siempre.
Caminé sin hacer ruido por aquél piso - Yo lograba no hacerlo sonar, era el único con aquella cualidad-. Llegué a mi habitación, me puse frente al espejo que estaba a mi altura - Nunca comprendí el porqué de ese espejo, nunca me vi en él ni nunca me vería.
De pronto, sin darme cuenta sentí el cuerpo de alguien; sin dudarlo utilicé el cuchillo y traspasó el cuerpo. Costó traspasarlo, pensé que sería más fácil; la piel hizo contacto cercano con el mango del cuchillo y ahí sentí mi mano caliente - Seguramente con sangre - estaba hirviendo.
Escupí, sentí mis labios calientes. Caí al suelo y logré mi objetivo: Vencí a la oscuridad.

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