Guerra de género
Tras los golpes agrios se hace un silencio total en la habitación. Hay un espacio muerto. Los golpes marcan un dolor del alma más que lo físico. Las fuerzas son desiguales, tal como la vida misma. Las palabras son armamentos olvidados en recovecos que son reemplazados por otros nucleares.
No hay mucho más que decir ni expresar, los hechos reticentes llenan el espacio violento dejando en el olvido lo que se quiere.
Lo cierto y lo verdadero es que él le pega a ella y la culpa se expande por todo el espacio como una batalla campal de nunca terminar.
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